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Después
del trabajo Documentos de análisis y propuestas críticas
sobre el trabajo contemporáneo 8
Tesis sobre el Post-Fordismo Es significativo que un técnico del
capital como Taiichi Ohno, el padre de la denominada "producción flexible",
de la fábrica integrada y del espíritu Toyota, y un intelectual
"orgánico" de lo que queda de la izquierda europea como André
Gorz, coincidan, en el fondo, desde puntos de vista contrapuestos, en la misma
constatación radical: la necesidad de pensar al revés.
En hacerse eco de una brusca ruptura en relación con los respectivos modelos
de referencia, uno constatando -desde el punto de vista del capital- el fin del
modelo productivo basado en la "producción de masa" y la necesidad
de subvertir completamente la vieja filosofía productiva fordista-taylorista;
el otro constatando -desde el punto de vista del movimiento obrero- la consumación
del "fin del socialismo" como "orden social existente" y como
"modelo de sociedad realizable". El primero para proclamar el imperativo,
por parte de la empresa, de subsumir integralmente la subjetividad del trabajo,
convirtiéndolo en un factor directamente productivo; el segundo para constatar
el eclipse del trabajo como factor constitutivo de la subjetividad obrera; su
disolución como elemento básico de la identidad colectiva. [Ver
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El
"ciclo" de la producción inmaterial La gran industria,
la empresa y la economía post-industriales, se basan en el tratamiento
de la información. Más que asegurar (como hacía aún
la empresa del siglo XIX) el dominio de la cuna de su producto y el control de
los mercados de las materias primas (el trabajo incluido), la empresa se plantea
una estrategia de dominio de la desembocadura del proceso de producción:
la venta y la relación con el consumidor. Se vuelve más hacia la
comercialización y la financiación que hacia la producción.
El trabajo inmaterial se ve en el cruce (es el interface) de la nueva relación
producción/consumo. La "materia prima" del trabajo inmaterial
es la subjetividad y el medio ambiente "ideológico" en y a cuyo
través esta subjetividad vive y se reproduce. La producción de subjetividad
deja entonces de ser tan sólo un instrumento de control social (para la
reproducción de las relaciones de mercado) y se vuelve directamente productiva,
pues en nuestra sociedad pos-industrial su objetivo es construir al consumidor/comunicador.
Y construirle "activo". Los trabajadores inmateriales (que trabajan
en la publicidad, en la moda, en el marketing, en la tele, en la informática,
etc) satisfacen una demanda del consumidor y al mismo tiempo la instituyen. El
proceso de comunicación social (y su contenido principal, la producción
de subjetividad) se vuelve directamente productivo porque en cierta medida "produce"
la producción. [Ver
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Crítica
al trabajo (asalariado) En el nuevo escenario en que se sitúa la
crítica del trabajo que denominaremos 'la metrópoli' o 'sociedad
del control y la comunicación (en contraposición a la 'sociedad
fábrica' de los años 60) las modificaciones en el estatuto del trabajo
suponen por una parte que el trabajo termodinámico entendido como fuerza
está siendo sustituido por la introducción de las nuevas máquinas
(robótica) al mismo tiempo que gran parte del trabajo mental vivo es sustituido
por el trabajo mental mecanizado (software). Pero de forma paradójica,
a este proceso de sustitución de trabajo vivo asalariado por tecnología,
se incorporan en la esfera productiva todas las actividades que en la época
fordista (años 60) se consideraban 'tiempo libre o de ocio'. Cada instante
de nuestra vida se hace productivo para la valorización capitalista. Todos
producimos (parados y empleados) en el espacio-tiempo interactivo del capital.
La producción de mercancías (de objetos o símbolos) desaparece
como actividad específica y separada del resto de la sociedad . Es la sociedad
entera la que produce a través de esta nueva forma del trabajo: el trabajo
abstracto (la comunicación, el software, la publicidad, el diseño
y el leguaje humano en la base de todo ello). El trabajo abstracto (o trabajo
complejo) en este espacio interactivo del capital produce hasta la propia subjetividad
de la gente, la propia sociedad. Un tópico: el desempleado ante la televisión
también trabaja.[Ver
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Queremos
dinero, no trabajo La propuesta de Salario Social rompe con la relación
salario por prestación laboral. La ley del valor no rige en la actual fase
postindustrial. Se propone a partir de una nueva matriz del trabajo, que sólo
puede plantearse hoy en términos globales: el trabajo-mente o trabajo inmaterial.
Las nuevas tecnologías digitales posibilitan una producción en red
que tiene en su núcleo la comunicación social. Esta producción
se sustenta materialmente en la comunidad bio-política: en la producción
de lenguajes, de afectos, de sensibilidades, que posibilitan la semiotización
de la riqueza social. El Salario Social no se propone como una reivindicación
a pedir, sino como una consecuencia lógica de esta nueva matriz del trabajo
complejo. Se propone como crítica del trabajo asalariado y de la vieja
economía política. Quiere hacer patente la faz miserable del capital
cuando propone salarios para excluidos, leyes de pobres, salarios de reinserción
laboral... El Capital tiene ahora frente a sí, a una colosal cooperación
social viva, que lo contempla como un "cuerpo extraño" del que
se ha de desembarazar. Toda la vida esta involucrada en la reproducción
social. Es por ello que el poder debe gestionar la política como un "Bio-poder".
La potencia latente a este cerebro máquina irá acumulando fuerzas
hasta llegar al poder constituyente. El poder será entonces de la Multitud.
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La
nueva economía: la misma política Se ha denominado nueva
economía a la eclosión de las nuevas tecnologías de
la comunicación, su difusión (real y potencial) y su penetración
en el conjunto de sectores económicos, sumándole, a todo esto, el
desarrollo de la biotecnología. El auge de la nueva economía
se ha comparado con los saltos tecnológicos que supusieron para la humanidad,
en la primera y segunda revolución industrial, la máquina de vapor
o la electricidad. Hay otros dos elementos que dibujarían, según
sus panegíricos, un nuevo paradigma social. Por un lado, la aceptación
de los rectores políticos de una macroeconomía basada en la reducción
del déficit público -moderando el crecimiento del gasto público-
y la paulatina relajación de la progresividad fiscal; por otro, la globalización
de la economía y de los intercambios comerciales, con una disminución
de aranceles, normas interiores de control y adecuación a los precios de
la competencia internacional por medio de homogeneizar las normas sociales, fiscales,
etc. a la baja, como modelo de flexibilidad en esta nueva economía.[Ver
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Garantizar
para todos y para todas la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales El
Comité de la ONU de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales,
declara que: un Estado miembro en el cual un número importante de
individuos está privado de la alimentación esencial, de la atención
médica primaria, de vestimentas decentes y de vivienda básica o
de enseñanza elemental, no cumple con sus obligaciones en virtud de ese
pacto. Sin embargo, mientras que las riquezas mundiales se han multiplicado
por ocho desde 1960, uno de cada dos seres humanos vive hoy con menos de dos dólares
por día; uno de cada tres no tiene acceso a la electricidad; uno de cada
cuatro vive con menos de un dólar cotidiano; uno de cada cinco no tiene
acceso a agua potable; uno de cada seis es analfabeto; y un adulto de cada siete
y un niño de cada tres sufren de malnutrición. El PNUD y la UNICEF
estiman que un gasto anual de 80 mil millones de dólares, durante un período
de diez años, permitiría garantizar a todo ser humano una vida humana
digna. Ochenta mil millones de dólares es cerca de cuatro veces menos que
lo que el Tercer Mundo reembolsa por su deuda externa; es aproximadamente un cuarto
del presupuesto militar de Estados Unidos; 9% de los gastos militares mundiales;
8% de los gastos publicitarios anuales del mundo; la mitad de la fortuna de las
cuatro personas más ricas del planeta. La miseria actual podría
transformarse con esa riqueza. [Ver
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Al
margen de la globalización Esta economia de casino, este dinero
que se ha vuelto loco, en el que la gran mayoría somos jugadores involuntarios
incluye en su modelo más volatilidad, más incertidumbre, y más
inquietud. Una economía virtual 10 veces mayor al PBI de todos los paises
del planeta juntos y 100 veces mayor que todo el comercio mundial. Ante esta locura
económica, esta especulación desenfrenada, deseamos -humildemente-
abordar las preguntas: ¿Y el dinero dónde está? ¿Cómo
se paga esta pirotecnia? ¿Quién financia esta fiesta? En nombre
de la flexibilizacion y la competitividad se somete al hombre al drama individual
de la pérdida de trabajo, de la precariedad y de la baja de salarios. La
globalización aumenta el temor a un posible conflicto mundial entre el
decreciente número de los poseedores, los ricos, o los dominadores, y la
creciente masa de los desposeídos, los miserables, y los marginados. Resulta
chocante la divergencia entre el fuerte proceso de globalización económica
en el plano de las finanzas y la empresa, y el carácter explosivo de la
mayoría de los problemas sociales, económicos, medioambientales
y políticos, que conocen los países y regiones del mundo. [Ver
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Los
desafíos del futuro y la formación de los trabajadores Vivimos
un momento histórico complejo y contradictorio. Por un lado los avances
científicos - tecnológicos que aceleran inusitadamente los cambios
en nuestras sociedades. Y por el otro, enfrentamos una de las crisis más
inconcebibles e inaceptables. Mientras una minoría (20% de la población
mundial) es cada vez más rica, una mayoría (80% de la población
mundial) es cada vez más pobre. La desigualdad es la pauta. Y los trabajadores
somos progresivamente excluidos de los escenarios. Esta situación preocupante
ha generado a nivel de las instituciones y los pueblos, el diseño necesario
de una verdadera "estrategia de supervivencia" y proyectos de renovación.
En este contexto, el propio Movimiento Sindical enfrenta su propia crisis, y está
obligado a repensarse, a renovarse y a reestructurarse. [Ver
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Tecnología
y Desempleo
Dado que uno de los objetivos de la tecnología es simplificar
el trabajo, un efecto secundario de un avance tecnológico
es el desempleo de la gente que realizaba la labor que dicho avance
automatizó. Un caso muy claro se puede apreciar en una fábrica
donde se introducen robots en el proceso de producción. Los
servicios de los obreros que efectuaban la tarea que el robot realiza
ahora (más rápido, más barato y más
eficientemente) ya no son requeridos. Pero, por otro lado, también
se genera empleo: el de los que desarrollan y mantienen los robots.
Son menos, pero requieren una preparación mayor. Precisamente,
lo que se automatiza es el trabajo monótono, fácil
de programar en una máquina. Aquí podríamos
echarle la culpa a la ciencia como generadora de desempleo (y, en
consecuencia, de más criminalidad y violencia en la sociedad),
pero antes de juzgar hay que tomar en cuenta otro factor: la empresa.
Al automatizarse, una parte ahorra dinero y la productividad aumenta.
El problema se presenta cuando las empresas hacen eso y despiden
a los empleados desplazados por la automatización para quedarse
con el dinero ahorrado. ¿Por qué no invertirlo en
otras áreas del mismo negocio y generar más empleos?
¿Políticas neoliberales de la empresa? [Ver
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