![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
||
|
El efecto 11 de setiembre
Por:
Carlos Terreros Estos medios, conmocionados por los atentados, se dejaron llevar por el fervor patriótico y la autocensura, mientras el ánimo autoritario del gobierno de George W. Bush preparaba leyes como la USA Patriot Act que en el delicado -y prácticamente inexistente- debate entre la seguridad y la libertad apostaron decididamente por lo primero, estableciendo medidas que representan una seria amenaza a la libertad de prensa y que, sin exagerar, muchos intelectuales y organizaciones califican como propias de un fascismo orwelliano. Sin embargo, la tecnología de Internet logró que ese artículo estuviese al alcance no sólo de los ciudadanos norteamericanos, sino de los ciudadanos de todo el mundo. Titulado "Miles de muertos, millones privados de libertades civiles", fue publicado en el periódico on-line independiente Newsforge, el 17 de setiembre de 2001, y traducido al español en el sitio web informativo Barrapunto.com, seis días después. El caso ilustra el poder informativo que tienen las tecnologías de la información, un medio más versátil, más rápido e interactivo, menos costoso y controlable y por lo tanto más cercano a la posibilidad de evitar los escollos de la censura y de ser independiente de los intereses de los grandes poderes económicos y políticos. En el contexto represivo y de control vivido en EE.UU. después de los atentados del 11-S, el potencial de Internet en beneficio de la libertad de expresión y al derecho a la información resaltó de especial manera. Mientras la directora general de CNN Internacional, Rena Golden, reconoce que censuran noticias sobre Afganistán no por presión gubernamental sino por "renuencia a criticar cualquier cosa en una guerra que era obviamente apoyada por la vasta mayoría de la gente", sitios web informativos como The Emperor's New Clothes, Gulufuture, Znet o Voxnyc, en plena práctica de aquello que se conoce como contrainformación, brindan noticias y análisis que las grandes corporaciones mediáticas evitan publicar. La práctica contrainformativa deviene en un hecho valioso para contrastar las informaciones "oficiales" en un país que, según la escala elaborada recientemente por la organización Reporteros Sin Fronteras, está por debajo de un país latinoamericano como Costa Rica en lo que a libertad de prensa se refiere. Rafael Molina, presidente de la Comisión de Libertad de Información de la S.I.P., afirmó que "la libertad de prensa podría ser una de las primeras víctimas de la guerra" emprendida por la Administración Bush contra el terrorismo. La Sociedad Interamericana de Prensa, reunida en Washington D.C., describió la mala situación para la libertad de expresión e información en EE.UU., identificando "distintas violaciones a la libertad de prensa, incluyendo la revelación forzosa de fuentes noticiosas, la intromisión en conversaciones telefónicas personales de los periodistas, y las medidas de seguridad dictadas por el Pentágono en contra del libre flujo de la información". Kurt Nimmo, fotógrafo independiente radicado en Nuevo México, señaló sin embargo que la prensa en Europa (nombra como ejemplo los periódicos británicos The Guardian y The Independent) ignoró razonablemente las sugerencias patrióticas del Pentágono y de la Administración Bush, publicando historias de galardonados periodistas independientes como Robert Fisk y John Pilgey. "Gracias a Internet, esas historias pueden ser leídas por estadounidenses que no tienen acceso a los periódicos extranjeros", afirmó Nimmo, agregando que "ya no vivimos en un mundo de información herméticamente sellada". Es cierto que Internet contribuye poderosamente a la libre difusión de informaciones y a promover la descentralización y la interactividad, pero no constituye una realidad libertaria en sí misma. La legislación antiterrorista de EE.UU. y de un número creciente de países ya se erigen como una amenaza contra la confidencialidad y eficacia de esa herramienta, al punto que hablar de una libertad total es inexacto. Además, sistemas de espionaje gubernamental o policial como Echelon o Carnivore, bastan para demostrar que las tecnologías de la información pueden servir tanto para propósitos libertarios como autoritarios, y que en última instancia dependen de la voluntad humana que la pone en marcha y la utiliza. Afirma Noam Chomsky: "como toda tecnología, incluyendo la prensa escrita, Internet tiene un potencial liberador pero tiene también un potencial represivo, y hay una batalla en curso sobre en qué dirección va, como la hubo para la radio y la televisión". El curso de esa batalla se decide no sólo en las grandes instancias de decisión judicial, sino en la experiencia cotidiana de cada usuario y comunicador. |
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||