A la edad de 15 años terminé la secundaria en el colegio estatal "Jorge Chavéz" de Surco. Mis hermanos nos
pidieron a mi hermana y a mi que postulemos a la universidad. Mi hermana se preparó en una academia; yo preferí
matricularme para estudiar técnica de oficina junto con una compañera de colegio. Era un curso de Proyección Social
de la Universidad de Lima. Cuando llegó el momento de postular pedí a mis hermanos que sólo mi hermana
postulara, porque si no, no alcanzaría el dinero para las dos y les dije que yo prefería tener una carrera práctica,
pero ellos insistieron. Mi hermana solo postulo a la Universidad de San Marcos; yo preferí no postular. Ellos aceptaron.
Mi hermana no ingresó.
Luego se acercaban los exámenes de admisión a la Universidad Garcilaso de la Vega. Mi hermano Carlos nos
pidió que postulemos, pero nosotras no quisimos. El nos prometió que solo trabajaría para nosotras, pero
que postulemos, que él nos pagaría las pensiones. Aceptamos y postulamos juntas. Yo les puse la condición
a mi madre y hermano que yo escogería la carrera. Mi madre se opuso: queria que estudie Derecho. Me decía que yo
tenía condiciones. Yo le mentí: le dije que sí postularía, pero me inscribí en Sociología.
Además pensaba que no ingresaría: no me había preparado en ninguna academia; sólo leía libros
de las sociedades. Tengo que decir que lamentablemente ingresé.
Recuerdo que era enamorada de Gustavo, el que ahora es mi esposo, cuando salieron los resultados de los exámenes.
Yo no quería ir, pero él insistió. Fuimos por separado: mi hermana con su enamorado y yo con el mío.
Lo primero que hice fue mirar Contabilidad, que era la carrera que mi hermana había elegido, pero no se encontraba en la lista.
Bueno le dije a Gustavo que la Universidad estaba vetada para los pobres y le comentaba muy enojada de cómo había
hecho para que no perdiéramos tiempo ni dinero en postular y menos a una universidad particular, que era una locura de mi
hermano, que hasta habíamos mentido que vivíamos en Barranco, le habíamos puesto en la hoja de datos
personales que teníamos un padre muy pudiente, que era un comerciante y etcétera de cosas, y que sin embargo no
habíamos podido ingresar. Pensaba que tenían que ser de mucho dinero para ingresar a esa universidad. Mi enamorado
insistió en que fuésemos a ver los resultados del Programa de Sociología, era al cual yo había postulado.
Grande fue mi sorpresa cuando vi mi nombre en la lista. No poda creerlo. Estuve muy apenada: no podía creer que yo hubiera ingresado
y mi hermana, la más estudiosa, preparada, no hubiera tenido el mismo chance. Durante una semana no dije nada en mi casa.
Estaba apenada, pero después tuve que enfrentar eso y le dije a mi hermano.