"Cuando yo uso una palabra", dijo Humpty Dumpty en un tono bastante desdeñoso, "significa lo que yo decido que signifique - ni más ni menos." "La cuestión es", dijo Alicia, "si usted puede hacer que las palabras signifiquen cosas tan distintas." "La cuestión es", dijo Humpty Dumpty, "quién es el amo - eso es todo."
Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll

El escritor colombiano Gabriel García Márquez se encargó, en 1997, de encender una vez más el debate sobre la reforma de la ortografía castellana. Aprovechó la audiencia de un Congreso Literario de la Lengua Española organizado en Zacatecas, México, para decir que las reglas ortográficas son absurdas e ilógicas, complicando innecesariamente la escritura. Habló de fierros normativos, de simplificar y humanizar la gramática y abolir la ortografía. La propuesta de García Márquez provocó una oleada de reacciones contrarias de académicos, lingüistas y escritores. Al fin, no apoyado por nadie, el autor de Cien Años de Soledad se retractó -parcialmente- de su propuesta, abandonando su quijotesca cruzada.

No fue la primera vez que se propuso efectuar modificaciones radicales al idioma español. En diferentes épocas y ocasiones se plantearon propuestas para modificar radicalmente la ortografía española, sin que ninguna llegara a prosperar. En Venezuela, Andrés Bello; en España, Juan Ramón Jiménez; y en Perú, Manuel Gonzáles Prada, en los siglos XIX y comienzos del XX, ya habían estudiado -con distinta dedicación- este espinoso tema. Todos coincidieron en utilizar la letra "j" cada vez que la "g" tenga el mismo valor fonético: consideraban inútil hacer una distinción escrita a sonidos idénticos. Hoy, uno de los abanderados de esa causa es el pensador español Agustín García Calvo, quien pone en práctica aquella norma popular que dice: "se escribe como se habla". En sus libros, por ejemplo, uno puede leer sin escándalo "istitución" en vez de "institución".

El tema de la lógica y la libertad en el lenguaje nos conduce a los densos pero siempre cruciales terrenos de la filosofía del lenguaje. ¿Es el lenguaje un signo distintivo del ser humano, la prueba universal de su humanidad? ¿Posee el lenguaje humano una gramática y una matriz inconsciente común a todos los seres humanos, como afirma Chomsky y García Calvo?. ¿O el lenguaje es un fenómeno diverso, ilógico y pleno de azar, como dicen Hakim Bey y George Steiner? ¿Es un instrumento que permite conocer la realidad, o simplemente es un medio para construirlas y deconstruirlas a necesidad y placer? ¿Puede ser un arma de dominación? ¿Puede ser un arma de liberación?

 
 
Esa falsificación a la que llamamos realidad
conversación con el pensador español Agustín García Calvo
 
. ¿Reformar o no reformar el español?
 
. Filosofías del lenguaje
 
. esto es sólo literatura
   
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