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Tracemos unas pinceladas
sobre los restaurantes del interior del país, comenzando en el
norte por Piura, que tiene una riquísima tradición en el
arte culinario. Hay restaurantes piuranos que destacan por sus platos
marinos: conchas de pala, conchas negras y cebiches. Tenemos también,
por ejemplo, las típicas picanterías de la comunidad de
Catacaos (poblado lleno de vida, artesanías y suculenta alegría),
que ofrecen platos como el tradicional cabrito, carne seca y su pescado
pasado por agua.
En Cajamarca el restaurante Salas es imprescindible. Sus dueños
tienen cerca de 50 años de experiencia gastronómica. El
menú incluye sopas regionales, humitas, cuy frito, choclo con queso
y, de postre, quesillo con miel. Para platos típicos son muy populares
las picanterías La Namorina y La Ayacuchana, donde concurren los
lugareños a comer un cuy shactado, una cecina shilpida con mote
o un arroz con trigo propio de la zona. Todo preparado en ollas de barro,
como corresponde. En las afueras de Trujillo, el restaurante Mochica es
una institución. Un salón amplísimo con decenas de
mesas colinda con una tradicional cocina donde, a la vista de los comensales,
laboriosas guisanderas trujillanas preparan en grandes ollas los platos
regionales típicos. La ciudad de Chiclayo ha sido denominada, con
buen fundamento, como la capital gastronómica del norte peruano.
Ahí las preferencias de los amantes de la buena mesa se reparten
entre el tradicional salón La Fiesta y otros establecimientos como
El Huaralino. Hay también lugares más populares como La
Oficina, donde uno puede saborear una rica tortilla de raya o un sudado
de ojo de uva y platos tradicionales como el arroz con pato a la chiclayana
y el cabrito a la norteña; todos muy generosamente servidos.
En la sureña
Arequipa se combinan diversos tipos de establecimientos gastronómicos.
Están las picanterías clásicas como la de Sol de
Mayo o las tradicionales del barrio de Yanahuara. Pero también
hay diversos deliciosos restaurantes citadinos: El Escorial, El Gato Vitoreño
(¡qué camarones!), Sulu o Tradición Arequipeña.
Por
Mariano Valderrama
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