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Potajes peruanos:
selección internacional
Causa
Plato elaborado en base a papa amarilla cocida, bien amasada con un poco
de aceite, ají, cebolla y limón o naranja agria. Es un plato
versátil que se puede rellenar o cubrir de productos varios: camarones,
pulpa de cangrejo, pescado, palta, huevo duro.
Cebiche
Pescado encurtido al instante en jugo de limón, ají y sal,
servido cubierto de cebolla con camote peruano dulce y choclo.
Papa a la Huancaína
Papas sancochadas cubiertas con salsa de queso fresco, ají, aceite,
limón y yema de huevo
licuados. Se adorna con lechuga, aceitunas negras y tajadas de huevo duro.
Destaca por la calidad excepcional de la papa peruana y el sabor particular
del ají.
Rocoto Relleno
Rocoto sin venas y pepas hervido en varias aguas y relleno con carne picada
aliñada y nueces. Se sirve con papa y queso.
Chupe de Camarones
Caldo al que dan sabor especial las cabezas licuadas y el coral de los
camarones, así xmo el ají tostado y al cual los camarones
y un huevo escalfado hacen lucir apetitoso. Lleva papas amarillas, un
puñado de arroz, queso fresco y leche..
Parihuela
Caldo de pescado y mariscos elaborado con chicha de jora y aliño
de ají, cebolla y tomate.
Ají de Gallina
Gallina sancochada y desmenuzada, inmersa en una salsa elaborada con su
propio caldo y un ahogado de aceite, ají, cebolla, comino molido,
combinados con miga de pan remojada en crema de leche y queso parmesano.
Se adorna con tajadas pequeñas de huevo duro, aceituna negra y
perejil.
Arroz con Pato
Pato en presas cocido en cerveza con aliño de ajíes, cebolla,
ajos, hierbabuena y zapallito loche, en cuyo jugo se cocina el arroz con
culantro, arverjas y ají en tiras.
Seco de Cabrito
o Cordero
Cabrito o cordero en trozos preparado en un ahogado de culantro, cebolla
y cocinado a fuego lento en chicha de maíz. Se sirve acompañado
de papas y arroz graneado.
Naturalmente, varios reclamarán la ausencia de otros platos que
podrían entrar en consideración como pepián de choclo,
papa rellena, carapulcra, escabeche o lomo saltado. Sin embargo, la ausencia
más destacada en la lista propuesta es la de los potajes andinos
que han tenido hasta ahora menos mercadeo internacional. Aún cuando
creo, por ejemplo, que un europeo se dejaría seducir en el invierno
por una crema con habas verdes, maíz, papa, olluco, crema, queso
fresco y algunas hierbas andinas, o por otros caldos de la Sierra como
la lawa (maíz molido, habas verdes, queso), la chochoca (elaborada
en base a choclo sancochado, seco y molido, caldo de carne) o el chupe
cusqueño con ciertas adaptaciones; la pachamanca (carnes y verduras
cocidas bajo tierra) es otro plato que causaría en cualquier lugar
sensación. Y, por supuesto, habría que tomar en consideración
también los postres y el infaltable pisco sour (elaborado en base
a aguardiente de uva y limón ácido).
Una ruta distinta
para surcar el mundo con platos peruanos es la que plantea la escuela
"novonandina", que se concibe así misma como un taller
de innovación. Sus promotores, Bernardo Roca Rey y Luis la Rosa,
sostienen que la cocina en el Perú, antes que aferrarse simplemente
a las recetas tradicionales, debe recuperar productos autóctonos
y estilos culinarios propios combinándolos con el uso de técnicas
modernas y formas de presentación mas sofisticadas. Su propuesta
se expresa, por ejemplo, en platos a base de quinua u olluco, salsas de
mamey o maracuyá y en el uso de hierbas aromatizantes andinas.
Uno de sus potajes representativos, a modo de ejemplo, es el reventón
ayacuchano, réplica de la pachamanca, en la cual se cocinan en
olla de barro diversidad de carnes y legumbres de la Sierra, acompañadas
de originales salsas peruanas.
La internacionalización
de la comida peruana se ve favorecida por la aparición de una nueva
generación de chefs peruanos, formados en las mejores escuelas
de cocina del mundo, conocedores del paladar peruano e internacional y
dispuestos a poner en práctica sus conocimientos técnicos
usando los mejores productos que ofrece el Perú. A ésto
se suma la presencia de chefs internacionales radicados en nuestro país.
Ello está generando una corriente que apunta a superar una visión
chauvinista y autocomplaciente de la comida peruana y que vislumbra que
la inserción al mundo internacional exige estrategia, esfuerzo
y creatividad, tal como en su momento se lo plantearon, por ejemplo, la
cocina thai o la española.
Tome nota, además,
que la cocina peruana representa una simbiosis de culturas culinarias.
No sólo tiene hondas raíces pre-Incas, Incas y coloniales
hispanas, sino que a lo largo de su historia ha incorporado estilos gastronómicos
mulatos, europeos y orientales. Puede parecer exagerado, pero el visitante
difícilmente hallará en América Latina una ciudad
con la variedad y calidad culinaria de Lima. Hay sólidos establecimientos
gastronómicos de nivel internacional, así como también
existen infinidad de sencillos restaurantes populares con apetitosos potajes.
Añadimos un dato ilustrativo. En Lima no solo encontramos algunos
miles de restaurantes chinos (llamados popularmente "chifas")
y un par de decenas de restaurantes japoneses, varios de ellos de primer
nivel, sino que existe además, una gama de chefs que han venido
desarrollando una creativa combinación de la culinaria peruana
con la oriental, la cual está influenciando notoriamente la manera
de cocinar y comer en el Perú.
Por
Mariano Valderrama
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