Ajíes
y condimentos
El ají es ingrediente
fundamental de la comida peruana. En sus Comentarios Reales, Garcilaso
de la Vega, el más renombrado cronista peruano, comenta cómo
los habitantes de la época de los Incas lo echaban en todo lo que
comían. Y es que en el Perú se usa el ají tanto en
las salsas, de acompañamiento, como en los guisos o asados. El
ají no sólo es codiciado por su picor, sino también
por su sabor. En muchos platos se despepa el ají, se le cortan
las venas y se remoja en agua caliente para reducir el picante y permitir
que florezca su poderío aromatizador.
Existen cinco variedades
básicas de ají. Uno de los más característicos
es el rocoto, originario de los Andes, de color rojo o amarillo. En la
zona sur, desguarnecido de sus venas y de parte de su picor, se come relleno
con carne. Una rodaja de rocoto con toda su fuerza al final de la cocción
de cualquier sopa o guiso anima el sabor del potaje. También se
le usa en infinidad de salsas que acompañan platos diversos.
Quizá la variedad
más extendida es el ají denominado verde, que curiosamente
es de color amarillo o anaranjado. Una vez seco es conocido como "ají
mirasol". Es muy usado en salsas (una de las más comunes se
prepara combinándolo con aceite limón y queso, la base de
la famosa salsa huancaína), y también anima muchos guisos,
como el renombrado ají de gallina.
Entre otras variedades
comunes, el ají colorado se usa más por su sabor que por
su fuerza picante y generalmente se consume seco; en tal estado es denominado
ají panca. El ají limo, en cambio, es pequeño pero
muy picante, por lo que es frecuentemente usado en el cebiche.
En lo que respecta
a las hierbas, el Perú cuenta con interesantes variedades propias,
como el huacatay, paico y muña.
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