Einstein: Retrasado y mediocre

"Un poco lento... no muy despierto para su edad... A decir verdad... Puede ser que con el tiempo... Pero este niño es sin ninguna duda, retrasado mental."

Este fue el diagnóstico de un extraño médico, explorando a un niño de casi cuatro años llamado Albert Einstein, quien no había sido capaz de hablar precisamente hasta su edad. Según aquel criterio, Albert no podía ser sino un retrasado, y luego, un adulto también retrasado. No fue esta la única oportunidad en la que se puso en duda su cualificación intelectual. Sus estudios de Secundaria en Munich concluyeron con resultados poco brillantes. Más tarde, en 1896, entró en el instituto politécnico de Zurich para proseguir un aprendizaje en el que, ni destacó por su asiduidad, ni por su brillantez. Aquel joven, sin embargo, había leído con tan sólo 18 años los trabajos sustanciales de la erudición científica de finales de siglo.

"Yo sentía el vehemente impulso de comprender, de ser informado," resumió el propio Einstein años después, refiriéndose a aquel periodo de su vida. La música fue otra necesidad. Recibió lecciones de violín que le permitieron, gracias a su tenacidad, una ejecución bastante aceptable. Pero sobre todo, las matemáticas... Aquel joven, -cuyo talento había causado tanto desconcierto y desconfianza- llegaría a ostentar años después la etiqueta de "gran físico alemán".

Fuente: RAS - Revista del Aula Social" Nº 7, publicada por la Universidad de Deusto en Bizkaia, en 1997. http://www.ice.deusto.es/ras/