Imaginería Religiosa

La iglesia matriz y algunas familias de Cajabamba, poseen hermosas imágenes de talla colonial, traídas durante los primeros años de la Colonia por los frayles agustinos, todas ellas dignas de admiración por turistas y artistas especializados en la materia.

Destacan:

Virgen del Rosario
La imagen tiene un rostro angelical y sus ojos son de cristal; presenta pintado el vestido de color carmín oscuro. En la mano derecha sostiene un rosario y en la izquierda a Jesus niño, que mide 5 cm de altura.

Tiene cabellera de pelo natural, una corona de oro y una artística aureola de plata. La virgen mide 56 cm y está ubicada en el altar mayor del templo por ser la patrona de la ciudad.

Por sobre toda esta belleza, se yergue majestuosa, la imagen de la Santísima Virgen del Rosario, delicada y primorosa, que es venerada por todos los cajabambinos y muchos fieles que año a año concurren a la trascendental festividad en su honor que se celebra en octubre de cada año.

San Nicolás de Tolentino
Bella escultura de madera de cedro de 1.10 m de alto, está de pie, con la mano derecha bendice y con la izquierda sostiene un plato con una perdiz de plata. Viste hábito esgrafiado de la Orden Agustina; tiene en el pecho una estrella como tributo. Imagen del siglo XVII traída por los frailes agustinos. San Nicolás de Tolentino es Patrón del Convento y de la Parroquia de Cajabamba.


Virgen de Lourdes
Hermosa imagen traída desde París. Inicialmente se construyó una réplica de la gruta que hay en Francia pero luego fue destruida convirtiéndose en el actual Teatrín Parroquial.

Virgen de Copacabana
Hermosa escultura en madera de cedro de 1.32 m de altura, con vestido tallado sobre la misma madera que representa la purificación de María. Está de pie, en la mano derecha sostiene una vela y con la izquierda al niño Jesús infante. El niño, de 0.30m de alto, tiene en la mano izquierda el mundo y con la derecha bendice, está desnudo y solamente tiene un paño de pudor rojo. Esta talla es de la segunda mitad del siglo XVII y es de acendrada devoción agustina.

 

Fuente: Romulo Rebaza Rodriguez