El Fenómeno
Estudios sobre las cabinas de internet en el Perú
Por:
Jorge Bossio
Colaborador
Desde
que, en 1994, la RCP fundó la primera cabina pública
de Internet hasta nuestros días cuando se evidencia que
el 83% de los usuarios de Internet en el Perú tienen acceso
a través de las mas de 2000 cabinas públicas, se
ha hablado y escrito mucho sobre los factores que motivaron este
crecimiento, sobre la sostenibilidad del modelo y sobre el futuro
del mismo no sólo como facilitador del acceso de la población
peruana a las nuevas tecnologías de la información
y las comunicación (TIC) y a la Internet, sino también
como una plataforma de distribución de valor agregado con
inmensa capacidad para facilitar programas de desarrollo y lucha
contra la pobreza.
El
presente documento reseña los principales aspectos presentados
por diversos autores, quienes han buscado entender este fenómeno
buscando explicarlo al mundo como una forma original de enfrentar
el problema de la brecha digital "a la peruana".
Para iniciar el análisis es importante considerar algunos
aspectos terminológicos, especialmente si está en
discusión la definición misma de aquello a que se
conoce como telecentros o "cabinas públicas de acceso
a internet", nombre que se le dio en Lima. Básicamente
hablamos de un local dotado de una o más computadoras con
acceso a internet cuyo uso es arrendado y en el que se brinda
también servicio de soporte técnico elemental para
los usuarios.
A
partir de esta definición básica, se reconocen principalmente
cuatro tipos de cabinas públicas: las comerciales o Cibercafés,
es decir aquellas formadas con la finalidad de obtener una renta
por su servicio; las impulsadas por iniciativa municipal o por
gobiernos locales; las promovidas por universidades y centros
de estudios superiores y/o tecnológicos; y las basadas
en las escuelas primarias y secundaria.
En
lo que concierne a estas últimas, de acuerdo con Francisco
Proenza, han resultado difíciles de implantar en América
Latina y el Caribe, especialmente en colegios públicos,
dado que la administración pública escolar por lo
general se maneja de forma centralizada. Además debe velar
por la integridad y el mantenimiento de los equipos y locales
a su cargo, y no encuentra fórmulas para poner estos equipos
a disposición del público en horas extraescolares,
mucho menos si tiene que cobrar por hacerlo. Una solución
pareciera ser, según indica, darle vuelta al concepto;
o sea, en lugar de "telecentro escolar", buscar la sostenibilidad
a través de "telecentro comercial al servicio de la
escuela".
Por otro lado, para Proenza no existe mayor diferencia entre las
cabinas públicas auspiciadas por ONGs y las cabinas comerciales
de las áreas suburbanas, aún cuando la finalidad
de ellas sea diferente desde la concepción, ya que básicamente
el servicio provisto es el mismo. Finalmente, indica, lo importante
es que las iniciativas estén lideradas por un agente comprometido,
que el modelo sea autosostenible y que los beneficiarios sean
las poblaciones pobres. Esto último coincide con lo señalado
por Ana María Fernández Maldonado y Victoria Holmes.
Cabinas
públicas: el fenómeno peruano
El
modelo de cabinas públicas peruano fue concebido con objetivos
de desarrollo, pero luego fue apropiado por "empresarios
populares" de las zonas de clases medias y medias-bajas de
Lima metropolitana que fueron capacitados inicialmente por la
Red Científica Peruana, quien cumplió un rol evangelizador
mediante el dictado de charlas gratuitas todas las semanas en
su cabina pública ubicada en el distrito de Miraflores.
Este modelo de negocio popular ha proporcionado a un sector importante
de la población, sobre todo al informal, una alternativa
de desarrollo económico que ha incluido a otros sectores
convergentes como el de software nacional, ensamblaje de computadoras,
etc.
Un
factor importante para este desarrollo ha sido la reestructuración
y posterior apertura de las telecomunicaciones y especialmente
el ingreso de empresas prestadoras del servicio de arrendamiento
de circuitos, proceso que favoreció la caída de
las tarifas de arrendamiento de circuitos dedicados a Internet,
siendo los principales clientes las cabinas públicas, ya
que constituyen más del 50% del mercado de líneas
dedicadas alámbricas de 64kbps.
Lo anterior puede explicar por qué, desde el punto de vista
de infraestructura, prácticamente no existe diferencia
entre las cabinas públicas de los barrios populares y aquellas
ubicadas en distritos de clase media.
Este
desarrollo, sin embargo, no puede ser explicado solamente desde
el punto de vista tecnológico sin tomar en cuenta las circunstancias
económico-sociales de Lima en la segunda mitad de la década
de los 90s.
El
primer elemento a considerar es la llamada economía "chicha",
"popular" o también llamada sector informal.
Las cabinas públicas no podían establecerse si para
ello requerían de grandes inversiones; por ello, las cabinas
comenzaron a establecerse en las habitaciones en desuso de casas
de zonas populares de Lima; con equipos ensamblados y con software
"pirata" es decir, sin licencia de uso.
Otros
elementos, como la importante proporción de población
joven de las áreas urbano-marginales; el importante número
de especialistas en computación e informática que
carecían de empleo y la idea arraigada de que la tecnología
era una herramienta que podía generar un salto económico
para las familias de clase media baja; fueron también muy
importantes.
Finalmente,
durante la década de los 90s, las condiciones de vida en
dictadura obligaba a la población a buscar espacios democráticos,
y fue así como se desarrolló en el ciberespacio
peruano una esfera de discusión libre y de acción
política, que era inexistente en los años 90 en
la sociedad no-virtual.
Las
TIC no estaban en la agenda del gobierno y no sólo no fueron
impulsadas para mejorar la transparencia y una comunicación
más directa con la población, sino que tampoco se
permitió que, por medio de éstas, se formara una
integración más activa de la población. Mas
bien se persiguió excluirla .
Ante
la carencia de actividades estatales en lo que a promoción
de las TIC se refiere, fue necesaria la iniciativa privada del
sector informal. No obstante, el sector informal no puede asegurar
la extensión masiva bajo las mismas condiciones, que son
exigidas como tarea del Estado y, aunque parezca una ironía,
el éxito de las cabinas públicas ha favorecido la
inactividad estatal al permitirles ignorar la problemática
durante mucho tiempo.
Sobrevivir:
el gran reto
Luego
del crecimiento acelerado del negocio de las cabinas públicas
en Lima y su posterior expansión a capitales provinciales,
las cabinas públicas enfrentan actualmente el reto de sobrevivir
como modelo de negocio.
La
competencia, especialmente en los distritos populares, es muy
fuerte y, se ha llegado a producir una guerra de precios que atentaría
contra la sostenibilidad a mediano plazo de las propias cabinas.
Este fenómeno se estaría dando por el poco conocimiento
de estrategias de marketing y administración de negocios
de parte de los propietarios de las cabinas,como también
por estrategias de competencia desleal como las denunciadas por
la revista InfoCab que estaría condenando a muchas cabinas
a la desaparición.
Los precios son bajos a causa de la concentración de la
oferta, especialmente en los distritos pobres, ya que muchas veces
se puede encontrar mas de una cabina en menos de 100 metros. La
determinación del precio del servicio no tiene una correlación
alta con el nivel de ingreso del distrito, ni tampoco con la calidad
del servicio, según los estudios realizados por Erick Meijer
y Robbin te Velde.
Otro
de los problemas que afrontan actualmente las cabinas públicas,
tiene que ver con la seguridad. Los robos constituyen un serio
problema, sobretodo para aquellos locales ubicados en los conos
de la capital. Por esta razón, casi todas las cabinas funcionan
detrás de rejas o contratan servicios particulares de seguridad,
lo que hace disminuir sus ya magros ingresos.
¿Cuál es el futuro?
Para
algunos analistas el mercado de las cabinas públicas en
Lima ha llegado a un punto de saturación, las nuevas cabinas
tienen cada vez menos lugar para situarse y su concentración
en determinadas zonas ya empieza a generar competencia destructiva.
Del mismo modo, algunos consideran que, conforme las tarifas telefónicas
se reduzcan y los precios de los equipos informáticos bajen,
el fenómeno de las cabinas públicas se irá
diluyendo.
¿Podría esperarle a las cabinas públicas
un futuro como el de las casas de alquiler de videos que alguna
vez proliferaron en Lima, gracias a las débiles normas
antipiratería y a la pasividad del gobierno para hacerlas
cumplir, pero que luego, fueron sacadas del mercado ante el ingreso
de franquicias multinacionales como Blockbusters y WestCoast;
y el relanzamiento del cine con salas pequeñas y tarifas
al alcance de la población?.
Las
cabinas de Internet en Perú han sido homenajeadas precisamente
por aparentar representar el triunfo de una "magia del mercado"
aún en un sector en el que a todas luces el Estado debió
haber cumplido un rol ya que, al margen de haber constituido un
elemento crucial para afrontar el problema de la brecha digital
en el Perú, quizás, el principal beneficio que se
ha logrado con este fenómeno ha sido la creación
de una incipiente pero sólida cultura de red.
Apuntes
sobre el rol del Estado
Aún
tomando en cuenta este fenómeno, el proceso de apropiación
de la tecnología y su empleo productivo y creativo por
las clases populares es mucho más lento que lo que se pensó
al ver la efervescencia de los negocios de internet y la subida
de los índices del Nasdaq a inicios de este milenio, por
ello se hace necesario que el estado adopte medidas para fomentar
e impulsar este desarrollo antes que se detenga ya que, como lo
indica el Informe sobre Desarrollo Humano 2001, si bien el mercado
puede ser un motor poderoso para el desarrollo tecnológico,
no es suficientemente poderoso como para crear y difundir las
tecnologías necesarias para la erradicación de la
pobreza.
De
acuerdo con Proenza el apoyo estatal debe seguir fórmulas
institucionales sustentables, debe subsidiarse el equipamiento
inicial y dejar la operación y mantenimiento a los gestores
locales; no se deberá auspiciar el servicio gratuito puesto
que no sólo bloquea el desarrollo de iniciativa privada
sino que también bloquea la capacidad creativa local impidiendo
la formación de líderes emprendedores.
Lo
mismo sucedería con la aplicación de franquicias
públicas o estatales, es preferible optar por otras fórmulas
de apoyo que den plena latitud y flexibilidad de decisión
a los administradores locales.
El estado peruano tiene en la actualidad la oportunidad de fortalecer
el potencial de las cabinas con objetivos de desarrollo, sin embargo,
para hacerlo habrá que mirar más allá del
acceso. Un acceso barato no es suficiente garantía para
que los beneficios potenciales de internet lleguen a los más
pobres, ni para asegurar que todos los miembros de esas comunidades
puedan estar aptos para aprovechar los beneficios de las TIC.
En
términos de integración, las cabinas han acercado
a las capas sociales que estaban desvinculadas de las tecnologías
de la información y han brindado una mejor oportunidad
ante la difícil y cotidiana tarea de formar parte de una
sociedad que pareciera excluirlos. Un indicador del reconocimiento
de la importancia de las cabinas públicas en el combate
a la exclusión social, es la presencia cada vez mayor de
organizaciones e intereses indígenas, como se ha encontrado
en México y en Colombia.
En
términos de educación, como se ha mencionado anteriormente,
las cabinas de internet han cumplido un rol de "formadores"
de la población, creando en ella las capacidades para obtener
beneficios de Internet. Las cabinas, como señala Ana María
Fernandez-Maldonado, han sido una herramienta fundamental de capacitación
informática de la población, las capacidades logradas
constituyen un excelente punto de partida para las ahora urgentes
políticas del Estado en materia de Tecnologías de
la Información.
El
gobierno, no debe restringir su rol solamente a aquel de regular
el sector de las telecomunicaciones. Existe un número creciente
de organizaciones e individuos en Perú que desean obtener
ventajas de estas TIC con fines sociales, pero trabajando solos
y en forma desarticulada no se lograrán las transformaciones
de gran escala que se necesitan para impulsar el desarrollo.
Un
campo que debe apoyarse es el uso de las TIC en las PYMES. Para
ello es preciso elaborar programas de masificación del
uso de Internet, con base en redes asociativas especializadas
de apoyo a las Pymes que les permitan acceder, por medio de ventanillas
electrónicas, a información sobre tecnología,
crédito y mercados. De esta manera fomentar la creación
de sistemas Intranet que vinculen a empresarios de un territorio
o producto y dé lugar a compras colectivas de insumos,
la participación en ferias, el comercio electrónico,
la participación en licitaciones estatales y la creación
de contenido de uso común.
El
gobierno puede estimular estos procesos con programas de cabinas
públicas desde donde se pueda acceder a los instrumentos
y se difundan las oportunidades de negocios, ferias y exposiciones.
Es posible que se requieran subsidios especiales a programas de
telefonía rural y a centros de información en zonas
rurales, de modo que se estimule la interconectividad y el acceso
informático de productores alejados de los centros urbanos.
Finalmente,
es importante resaltar el hecho de que los proyectos de conectividad
no pueden ser instrumentados verticalmente desde el estado pues
correrían riesgo de fracasar. La experiencia nos dice que,
para lograr que la poblacion obtenga los mayores beneficios de
las TIC es importante involucrar a los actores locales en un proceso
de aprendizaje vivencial, aplicando la tecnología a las
actividades cotidianas de los campesinos, los estudiantes, los
pequeños comerciantes, y en general, de todos aquellos
que viven en las zonas rurales, quienes en el uso cotidiano de
esta tecnología encontrarán, ellos mismos, el mejor
uso en provecho de su comunidad, su economía, su cultura
y su historia .
Bibliografía