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TIC en agricultura
Por: Nidia
Cerna de la Torre
¿Acaso una computadora es útil para un agricultor?
¿Internet podría servirle a un campesino que labora
a 3000 metros de altura? ¿por qué yo, empresario y
exportador, estaría interesado en comunicarme con algún
productor agrícola de la amazonía?. Pues bien, en
algunas partes del mundo ya han encontrado las respuestas y los
resultados son realmente impresionantes.
Aparentemente,
la tecnología de la información y comunicación
(TIC) es demasiado sofisticada para ser aplicada en labores que
tienen que ver más con la tierra, el clima, el trabajo físico
o la naturaleza. Nada más errado. El trabajo agrícola
mayormente se lleva a cabo individual o colectivamente a menor escala
en comunidades alejadas unas de otras y de las ciudades lo cual
las mantiene en constante carencia de información y de vías
de comunicación que facilite sus labores, mejore sus procesos
o sus capacidades de operación y negociación con el
resto del país o el exterior.
Sin la
información adecuada sobre las tasas de interés y
aranceles, el tratamiento de las materias primas en el mundo, los
nuevos patrones de comercio o el estado del transporte e infraestructura,
tanto el campesino como el empresario agrícola están
en completa desventaja para mantener su empresa y sacarla adelante
frente a los agresivas prácticas competitivas a nivel internacional.
La aplicación
más común de las TIC en la agricultura es la creación
de servicios de información a través de páginas
web especializadas. Noticias, consejos prácticos, reportes
del clima, resultados de investigaciones, precios de productos,
cotizaciones, son sólo algunas de las secciones predilectas
de estos sitios en internet que vienen siendo impulsados por los
gobiernos y por organizaciones que estudian el tema.
Además,
la información a la que puede acceder un agricultor le permite
hacer una planificación estratégica de sus esfuerzos,
reducir sus costos, mejorar sus negociaciones colectivas, capacitarse
en línea, dar a conocer sus productos, expresar sus posturas
en la formulación de leyes y reglamentaciones que les afecten,
hacer de conocimiento público sus necesidades locales y sus
proyectos, y hasta contribuir en la investigación agrícola.
En sudamérica,
Chile destaca por su desarrollo en el sector agrícola, que
ya ha incorporado dentro de sus estrategias a las TIC. Estados Unidos
y Europa están yendo más allá, internet no
sólo es un banco de información sino el medio a través
del cual se hacen compra y venta de productos, se accede a servicios
bancarios y se está al tanto de las regulaciones.
Sin duda,
incorporar esta tecnología, como cualquier otra, no es fácil.
Es necesario mucha capacitación y vencer las barreras de
resistencia a este nuevo conocimiento y todo el cambio que significa
en los procesos de trabajo. Sin embargo, los beneficios son un aliciente.
En Reino Unido y Nueva Zelanda, 60% de los agricultores utiliza
internet para buscar información y para participar del comercio
electrónico, mientras que en Estados Unidos 43% de los agricultores
trabaja conectado.
En el Perú,
a pesar de que la agricultura es una de las principales actividades
productivas y que se ha reconocido su potencial para generar desarrollo
económico y social, apenas se está empezando a tomar
conciencia de cómo aprovechar las TIC en este sector. Actualmente
se está prefiriendo incrementar la conexión a internet
en áreas rurales pero sin complementarse con proyectos educativos
y de desarrollo agrícola.
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