José Carlos Mariátegui
7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana
El Proceso de la Literatura
REFERENCIAS
1. Piero Gobetti, Opera Critica, parte prima, p. 88. Gobetti insiste
en varios pasajes de su obra en esta idea, totalmente concorde con el dialecticismo
marxista, que en modo absoluto excluye esas síntesis a priori tan
fácilmente acariciadas por el oportunismo mental de los intelectuales.
Trazando el perfil de Domenico Giuliotti, compañero de Papini en
la aventura intelectual del Dizionario dell'uomo salvatico, escribe
Gobetti: "A los individuos tocan las posiciones netas; la conciliación,
la transacción es obra de la historia tan sólo; es un resultado"
(Obra citada, p. 82). Y en el mismo libro, al final de unos apuntes sobre
la concepción griega de la vida, afirma: "El nuevo criterio
de la verdad es un trabajo en armonía con la responsabilidad de cada
uno. Estamos en el reino de la lucha (lucha de los hombres contra los hombres,
de las clases contra las clases, de los Estados contra los Estados) porque
solamente a través de la lucha se tiemplan fecundamente las capacidades
y cada uno, defendiendo con intransigencia su puesto, colabora al proceso
vital".
2. Benedetto Croce, Nuovi Saggi di Estetica, ensayo sobre la crítica
literaria como filosofía, pp. 205 a 207. El mismo volumen, descalificando
con su lógica inexorable las tendencias esteticistas e historicistas
en la historiografía artística, ha evidenciado que "la
verdadera crítica de arte es ciertamente crítica estética,
pero no porque desdeñe la filosofía como la crítica
pseudoestética, sino porque obra como filosofía o concepción
del arte; y es crítica histórica, pero no porque se atenga
a lo extrínseco del arte como la crítica pseudohistórica,
sino porque, después de haberse valido de los datos históricos
para la reproducción fantástica (y hasta aquí no es
todavía historia), obtenida ya la reproducción fantástica
se hace historia, determinando qué cosa es aquel hecho que ha reproducido
en su fantasía, esto es caracterizando el hecho merced al concepto
y estableciendo cuál es propiamente el hecho acontecido. De modo
que las dos tendencias que están en contraste en las direcciones
inferiores de la crítica, en la crítica coinciden; y 'crítica
histórica del arte' y 'crítica estética' son lo mismo".
3. Aunque es un trabajo de su juventud, o precisamente por serlo, el Carácter
de la Literatura del Perú Independiente traduce viva y sinceramente
el espíritu y el sentimiento de su autor. Los posteriores trabajos
de crítica literaria de Riva Agüero, no rectifican fundamentalmente
esta tesis. El Elogio del Inca Garcilaso por la exaltación
del genial criollo y de sus Comentarios Reales podría haber
sido el preludio de una nueva actitud. Pero en realidad, ni una fuerte curiosidad
de erudito por la historia inkaica, ni una fervorosa tentativa de interpretación
del paisaje serrano, han disminuido en el espíritu de Riva Agüero
la fidelidad a la Colonia. La estada en España ha agitado, en la
medida que todos saben, su fondo conservador y virreinal. En un libro escrito
en España, El Perú Histórico y Artístico.
Influencia y Descendencia de los Montañeses en él (Santander,
1921), manifiesta una consideración acentuada de la sociedad inkaica;
pero en esto no hay que ver sino prudencia y ponderación de estudioso,
en cuyos juicios pesa la opinión de Garcilaso y de los cronistas
más objetivos y cultos. Riva Agüero constata que: "Cuando
la Conquista, el régimen social del Perú entusiasmó
a observadores tan escrupulosos como Cieza de León y a hombres tan
doctos como el Licenciado Polo de Ondegardo, el Oidor Santillán,
el jesuita autor de la Relación Anónima y el P. José
de Acosta. Y, ¿quién sabe si en las veleidades socializantes
y de reglamentación agraria del ilustre Mariana y de Pedro de Valencia
(el discípulo de Arias Montano) no influiría, a más
de la tradición platónica, el dato contemporáneo de
la organización incaica, que tanto impresionó a cuantos la
estudiaron?" No se exime Riva Agüero de rectificaciones como la
de su primitiva apreciación de Ollantay, reconociendo haber "exagerado
mucho la inspiración castellana de la actual versión en una
nota del ensayo sobre el Carácter de la Literatura del Perú
Independiente y que, en vista de estudios últimos, si Ollantay,
sigue apare- ciendo como obra de un refundidor de la Colonia, "hay
que admitir que el plan, los procedimientos poéticos, todos los cantares
y muchos trozos son de tradición incaica, apenas levemente alterados
por el redactor". Ninguna de estas leales comprobaciones de estudioso,
anula empero el propósito ni el criterio de la obra, cuyo tono general
es el de un recrudecido españolismo que, como homenaje a la metrópoli,
tiende a reivindicar el españolismo "arraigado" del Perú.
4. Discuto y critico preferentemente la tesis de Riva Agüero porque
la estimo la más representativa y dominante, y el hecho de que a
sus valoraciones se ciñan estudios posteriores, deseosos de imparcialidad
crítica y ajenos a sus motivos políticos, me parece una razón
más para reconocerle un carácter central y un poder fecundador.
Luis Alberto Sánchez, en el primer volumen de La Literatura Peruana,
admite que García Calderón en Del Romanticismo al Modernismo,
dedicado a Riva Agüero, glosa, en verdad el libro de éste; y
aunque años más tarde se documentara mejor para escribir su
síntesis de La Literatura Peruana, no aumenta muchos datos
a los ya apuntados por su amigo y compañero, el autor de La Historia
en el Perú, ni adopta una orientación nueva, ni acude
a la fuente popular indispensable.
5. Francesco de Sanctis, Teoria e Storia della Letteratura, vol.
1, p. 186. Ya que he citado los Nuovi Saggi di Estetica de Croce,
no debo dejar de recordar que, reprobando las preocupaciones excesivamente
nacionalista y modernista, respectivamente, de las historias literarias
de Adolfo Bartels y Ricardo Mauricio Meyer, Croce sostiene: "que no
es verdad que los poetas y los otros artistas sean expresión de la
conciencia nacional, de la raza, de la estirpe, de la clase, o de cualquier
otra cosa símil". La reacción de Croce contra el desorbitado
nacionalismo de la historiografía literaria del siglo diecinueve,
al cual sin embargo escapan obras como la de George Brandes, espécimen
extraordinario de buen europeo, es extremada y excesiva como toda reacción;
pero responde, en el universalismo vigilante y generoso de Croce, a la necesidad
de resistir a las exageraciones de la imitación de los imperiales
modelos germanos.
6. Véase en Amauta Nos. 12 y 14 las noticias y comentarios
de Gabriel Collazos y José Gabriel Cosio sobre la comedia quechua
de Inocencio Mamani, a cuya gestación no es probablemente extraño
el ascendiente fecundador de Gamaliel Churata.
7. De Sanctis, ob. citada, pp. 186 y 187.
8. José Gálvez, Posibilidad de una genuina literatura nacional,
p. 7.
9. De Sanctis, en su Teoria e Storia della Letteratura (p. 205) dice:
"El hombre, en el arte como en la ciencia, parte de la subjetividad
y por esto la lírica es la primera forma de la poesía. Pero
de la subjetividad pasa después a la objetividad y se tiene la narración,
en la cual la conmoción subjetiva es incidental y secundaria. El
campo de la lírica es lo ideal, de la narración lo real: en
la primera, la impresión es fin, la acción es ocasión;
en la segunda sucede lo contrario; la primera no se disuelve en prosa sino
destruyéndose; la segunda se resuelve en la prosa que es su natural
tendencia".
10. "Son los tiempos de lucha -escribe De Sanctis- en los cuales la
humanidad asciende de una idea a la otra y el intelecto no triunfa sin que
la fantasía sea sacudida: cuando una idea ha triunfado y se desenvuelve
en ejercicio pacífico no se tiene más la épica, sino
la historia. El poema épico, por tanto, se puede definir como la
historia ideal de la humanidad en su paso de una idea a otra" (Ib.,
p. 207).
11. José de la Riva Agüero, Carácter de la Literatura
del Perú Independiente, Lima, 1905.
12. Ib.
13. En Sagitario Nº 3 (1926) y en Por la Emancipación
de la América Latina (Buenos Aires, 1927), p. 139.
14. Ob. citada, p. 139.
15. En una carta a Amauta (Nº 4), Haya, impulsado por su entusiasmo,
exagera, sin duda, esta reivindicación.
16. Federico More, "De un ensayo sobre las literaturas del Perú",
en El Diario de la Marina de La Habana (1924) y El Norte de
Trujillo (1924).
17. Véase en este volumen el ensayo sobre "Regionalismo
y Centralismo".
18. De Nuestra Época (Julio de 1918) se publicaron sólo
dos números, rápidamente agotados. En ambos números,
se esboza una tendencia fuertemente influenciada por España,
la revista de Araquistáin que un año más tarde, reapareció
en La Razón, efímero diario cuya más recordada
campaña es la de la Reforma Universitaria.
19. González Prada, Páginas Libres.
20. González Prada, ob. citada.
21. González Prada, ob. citada.
22. González Prada, ob. citada.
23. González Prada, ob. citada.
24. M. Iberico Rodríguez, El Nuevo Absoluto, p. 45.
25. Ib., pp. 43 y 44.
26. Pedro Henríquez Ureña, Seis Ensayos en busca de nuestra
expresión, p. 45 a p. 47.
27. Gálvez, ob. citada, pp. 33 y 34.
28. Ib., p. 90.
29. El humorismo de Valdelomar se cebaba donosamente en las disonancias
mestizas o huachafas. Una tarde, en el Palais Concert, Valdelomar me dijo:
"Mariátegui, a la leve y fina libélula, motejan aquí
chupajeringa". Yo, tan decadente como él entonces, lo excité
a reivindicar los nobles y ofendidos fueros de la libélula. Valdelomar
pidió al mozo unas cuartillas. Y escribió sobre una mesa del
café melifluamente rumoroso uno de sus "diálogos máximos".
Su humorismo era así, inocente, infantil, lírico. Era la reacción
de un alma afinada y pulcra contra la vulgaridad y la huachafería
de un ambiente provinciano monótono. Le molestaban los "hombres
gordos y borrachos", los prendedores de quinto de libra, los puños
postizos y los zapatos con elástico.
30. En el Boletin Bibliográfico de la Universidad de Lima,
Nº 15 (diciembre de 1915). Nota crítica a una selección
de poemas de Eguren hecha por el Bibliotecario de la Universidad, Pedro
S. Zulen, uno de los primeros en apreciar y admirar el genio del poeta de
Simbólicas.
31. No escasean en los versos de Eguren los italianismos. El gusto de las
palabras italianas -que no lo latiniza-, nace en el poeta de su trato de
la poesía de Italia, fomentado en él por las lecturas de su
hermano Jorge que residió largamente en ese país.
32. Una buena parte de la obra de Eguren es romántica, y no sólo
en Simbólicas sino en Sombras y aun en Rondinelas,
las dos últimas jornadas de su poesía.
33. Antenor Orrego, Panoramas, ensayo sobre César Vallejo.
34. Orrego, ob. citada.
35. Jorge Basadre juzga que en Trilce, Vallejo emplea una nueva técnica,
pero que sus motivos continúan siendo románticos. Pero la
más alquitarada "nueva poesía", en la medida en
que extrema su subjetivismo, también es romántica, como observo
a propósito de Hidalgo. En Vallejo, hay ciertamente mucho de viejo
romanticismo y decadentismo hasta Trilce, pero el mérito de
su poesía se valora por los grados en que supera y trascien-de esos
residuos. Además, convendría entenderse previamente sobre
el término romanti-cismo.
36. Estudio sobre el nativismo en La Cruz del Sur (Montevideo).
37. De la Vida Inkaica, por Luis E. Valcárcel, Lima, 1925.
38. Una nota del libro de López Albújar que se acuerda con
una nota del libro de Valcárcel es la que nos habla de la nostalgia
del indio. La melancolía del indio, según Valcárcel,
no es sino nostalgia. Nostalgia del hombre arrancado al agro y al hogar
por las empresas bélicas o pacíficas del Estado. En "Ushanam
Jampi" la nostalgia pierde al protagonista. Conce Maille es condenado
al exilio por la justicia de los ancianos de Chupán. Pero el deseo
de sentirse bajo su techo es más fuerte que el instinto de conservación.
Y lo impulsa a volver furtivamente a su choza, a sabiendas de que en el
pueblo lo aguarda tal vez la última pena. Esta nostalgia nos define
el espíritu del pueblo del Sol como el de un pueblo agricultor y
sedentario. No son ni han sido los quechuas, aventureros ni vagabundos.
Quizá por esto ha sido y es tan poco aventurera y tan poco vagabunda
su imaginación. Quizá por esto, el indio objetiva su metafísica
en la naturaleza que lo circunda. Quizá por esto, los jircas, o sea
los dioses lares del terruño, gobiernan su vida. El indio no podía
ser monoteísta.
Desde hace cuatro siglos las causas de la nostalgia indígena no han
cesado de multiplicarse. El indio ha sido frecuentemente un emigrado. Y,
como en cuatro siglos no ha podido aprender a vivir nómadamente,
porque cuatro siglos son muy poca cosa, su nostalgia ha adquirido ese acento
de desesperanza incurable con que gimen las quenas.
López Albújar se asoma con penetrante mirada al hondo y mudo
abismo del alma del quechua. Y escribe en su divagación sobre la
coca: "El indio sin saberlo es schopenhauerista. Schopenhauer y el
indio tienen un punto de contacto, con esta diferencia: que el pesimismo
del filósofo es teoría y vanidad y el pesimismo del indio,
experiencia y desdén. Si para uno la vida es un mal, para el otro
no es ni mal ni bien, es una triste realidad, y tiene la profunda sabiduría
de tomarla como es".
Unamuno encuentra certero este juicio. También él cree que
el escepticismo del indio es experiencia y desdén. Pero el historiador
y el sociólogo pueden percibir otras cosas que el filósofo
y el literato tal vez desdeñan. ¿No es este escepticismo en
parte, un rasgo de la psicología asiática? El chino, como
el indio, es materialista y escéptico. Y, como en el Tawantinsuyo,
en la China, la religión es un código de moral práctica
más que una concepción metafísica.
39. El prologuista de Cuentos Andinos, señor Ezequiel Ayllón,
explica así la justicia popular indígena: "La ley sustantiva,
consuetudinaria, conservada desde la más oscura antigüedad,
establece dos sustitutivos penales que tienden a la reintegración
social del delincuente, y dos penas propiamente dichas contra el homicidio
y el robo, que son los delitos de trascendencia social. El Yachíshum
o Yachachíshum se reduce a amonestar al delincuente haciéndole
comprender los inconvenientes del delito y las ventajas del respeto recíproco.
El Alliyachíshum tiende a evitar la venganza personal reconciliando
al delincuente con el agraviado o sus deudos, por no haber surtido efecto
morigerador el Yachíshum. Aplicados los dos sustitutivos cuya
categoría o trascendencia no son extraños a los medios que
preconizan con ese carácter los penalistas de la moderna escuela
positiva, procede la pena de confinamiento o destierro llamada Jitaríshum,
que tiene las proyecciones de una expatriación definitiva. Es la
ablación del elemento enfermo, que constituye una amenaza para la
seguridad de las personas y de los bienes. Por último, si el amonestado,
reconciliado y expulsado, roba o mata nuevamente dentro de la jurisdicción
distrital, se le aplica la pena extrema, irremisible, denominada Ushanam
Jampi, el último remedio que es la muerte, casi siempre, a palos,
el descuartizamiento del cadáver y su desaparición en el fondo
de los ríos, de los despeñaderos, o sirviendo de pasto a los
perros y a las aves de rapiña. El Derecho Procesal se desenvuelve
pública y oralmente, en una sola audiencia, y comprende la acusación,
defensa, prueba, sentencia y ejecución".
40. Vilfredo Pareto, Trattato di Sociologia Generale, tomo III, p.
265.
41. Los estudios de Hildebrando Castro Pozo sobre la comunidad indígena,
consignan a este respecto datos de extraordinario interés, que he
citado ya en otra parte. Estos datos coinciden absolutamente con la sustancia
de las aserciones de Valcárcel en Tempestad en los Andes a
las cuales, si no estuviesen confirmadas por investigaciones objetivas se
podría suponer excesivamente optimistas y apologéticas. Además
cualquiera puede comprobar la unidad, el estilo, el carácter de la
vida indígena. Y sociológicamente la persistencia en la comunidad
de los que Sorel llama "elementos espirituales del trabajo", es
de un valor capital.
42. El Libro de la Nave Dorada, Ediciones de El Norte, Trujillo,
1926.
43. Reconozco, además, la ausencia en este ensayo de algunos contemporáneos
mayores, cuya obra debe aún ser estimada más o menos susceptible
de evolución o continuación. Mi estudio, lo repito, no está
concluido.