José Carlos Mariátegui
7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana
El Proceso de la Literatura
VI. MELGAR
Durante su período colonial, la literatura peruana se presenta, en
sus más salientes peripecias y en sus más conspicuas figuras,
como un fenómeno limeño. No importa que en su elenco estén
representadas las provincias. El modelo, el estilo, la línea, han
sido de la capital. Y esto se explica. La literatura es un producto urbano.
La gravitación de la urbe influye fuertemente en todos los procesos
literarios. En el Perú, de otro lado, Lima no ha sufrido las concurrencias
de otras ciudades de análogos fueros. Un centralismo extremo le ha
asegurado su dominio.
Por culpa de esta hegemonía absoluta de Lima, no ha podido nuestra
literatura nutrirse de savia indígena. Lima ha sido la capital española
primero. Ha sido la capital criolla después. Y su literatura ha tenido
esta marca.
El sentimiento indígena no ha carecido totalmente de expresión
en este período de nuestra historia literaria. Su primer expresador
de categoría es Mariano Melgar. La crítica limeña lo
trata con un poco de desdén. Lo siente demasiado popular, poco distinguido.
Le molesta en sus versos, junto con una sintaxis un tanto callejera, el
empleo de giros plebeyos. Le disgusta en el fondo, el género mismo.
No puede ser de su gusto un poeta que casi no ha dejado sino yaravíes.
Esta crítica aprecia más cualquier oda soporífera de
Pando.
Por reacción, no superestimo artísticamente a Melgar. Lo juzgo
dentro de la incipiencia de la literatura peruana de su época. Mi
juicio no se separa de un criterio de relatividad.
Melgar es un romántico. Lo es no sólo en su arte sino también
en su vida. El romanticismo no había llegado, todavía, oficialmente
a nuestras letras. En Melgar no es, por ende, como más tarde en otros,
un gesto imitativo; es un arranque espontáneo. Y éste es un
dato de su sensibilidad artística. Se ha dicho que debe a su muerte
heroica una parte de su renombre literario. Pero esta valorización
disimula mal la antipatía desdeñosa que la inspira. La muerte
creó al héroe, frustró al artista. Melgar murió
muy joven. Y aunque resulta siempre un poco aventurada toda hipótesis
sobre la probable trayectoria de un artista, sorprendido prematuramente
por la muerte, no es excesivo suponer que Melgar, maduro, habría
producido un arte más purgado de retórica y amaneramiento
clásicos y, por consiguiente, más nativo, más puro.
La ruptura con la metrópoli habría tenido en su espíritu
consecuencias particulares y, en todo caso, diversas de las que tuvo en
el espíritu de los hombres de letras de una ciudad tan española,
tan colonial como Lima. Mariano Melgar, siguiendo el camino de su impulso
romántico, habría encontrado una inspiración cada vez
más rural, cada vez más indígena.
Los que se duelen de la vulgaridad de su léxico y sus imágenes,
parten de un prejuicio aristocratista y academicista. El artista que en
el lenguaje del pueblo escribe un poema de perdurable emoción vale,
en todas las literaturas, mil veces más que el que, en lenguaje académico,
escribe una acrisolada pieza de antología. De otra parte, como lo
observa Carlos Octavio Bunge en un estudio sobre la literatura argentina,
la poesía popular ha precedido siempre a la poesía artística.
Algunos yaravíes de Melgar viven sólo como fragmentos de poesía
popular. Pero, con este título, han adquirido sustancia inmortal.
Tienen, a veces, en sus imágenes sencillas, una ingenuidad pastoril
que revela su trama indígena, su fondo autóctono. La poesía
oriental, se caracteriza por un rústico panteísmo en la metáfora.
Melgar se muestra muy indio en su imaginismo primitivo y campesino.
Este romántico, finalmente, se entrega apasionadamente a la revolución.
En él la revolución no es liberalismo enciclopedista. Es,
fundamentalmente, cálido patriotismo. Como en Pumacahua, en Melgar
el sentimiento revolucionario se nutre de nuestra propia sangre y nuestra
propia historia.
Para Riva Agüero, el poeta de los yaravíes no es sino "un
momento curioso de la literatura peruana". Rectifiquemos su juicio,
diciendo que es el primer momento peruano de esta literatura.