7 Ensayos de Interpretación
de la Realidad Peruana
Esquema de la Evolución Económica
IV. CARÁCTER DE NUESTRA ECONOMIA ACTUAL
El último capítulo de la evolución de la economía
peruana es el de nuestra posguerra. Este capítulo empieza con un
período de casi absoluto colapso de las fuerzas productoras.
La derrota no sólo significó para la economía nacional
la pérdida de sus principales fuentes: el salitre y el guano. Significó,
además, la paralización de las fuerzas productoras nacientes,
la depresión general de la producción y del comercio, la depreciación
de la moneda nacional, la ruina del crédito exterior. Desangrada,
mutilada, la nación sufría una terrible anemia.
El poder volvió a caer, como después de la Independencia,
en manos de los jefes militares, espiritual y orgánicamente inadecuados
para dirigir un trabajo de reconstrucción económica. Pero,
muy pronto, la capa capitalista formada en los tiempos del guano y del salitre,
reasumió su función y regresó a su puesto. De suerte
que la política de reorganización de la economía del
país se acomodó totalmente a sus intereses de clase. La solución
que se dio al problema monetario, por ejemplo, correspondió típicamente
a un criterio de latifundistas o propietarios, indiferentes no sólo
al interés del proletariado sino también al de la pequeña
y media burguesía, únicas capas sociales a las cuales podía
damnificar la súbita anulación del billete.
Esta medida y el contrato Grace fueron, sin duda, los actos más sustantivos
y más característicos de una liquidación de las consecuencias
económicas de la guerra, inspirada por los intereses y los conceptos
de la plutocracia terrateniente.
El contrato Grace, que ratificó el predominio británico en
el Perú, entregando los ferrocarriles del Estado a los banqueros
ingleses que hasta entonces habían financiado la República
y sus derroches, dio al mercado financiero de Londres las prendas y las
garantías necesarias para nuevas inversiones en negocios peruanos.
En la restauración del crédito del Estado no se obtuvieron
los resultados inmediatos. Pero inversiones prudentes y seguras empezaron
de nuevo a atraer al capital británico. La economía peruana,
mediante el reconocimiento práctico de su condición de economía
colonial, consiguió alguna ayuda para su convalecencia. La terminación
del ferrocarril a La Oroya abrió al tránsito y al tráfico
industriales del departamento de Junín, permitiendo la explotación
en vasta escala de su riqueza minera.
La política económica de Piérola se ajustó plenamente
a los mismos intereses. El caudillo demócrata, que durante tanto
tiempo agitara estruendosamente a las masas contra la plutocracia, se esmeró
en hacer una administración "civilista". Su método
tributario, su sistema fiscal, disipan todos los equívocos que pueden
crear su fraseario y su metafísica. Lo que confirma el principio
de que en el plano económico se percibe siempre con más claridad
que en el político el sentido y el contorno de la política,
de sus hombres y de sus hechos.
Las faces fundamentales de este capítulo en que nuestra economía,
con-valeciente de la crisis postbélica, se organiza lentamente sobre
bases menos pingües, pero más sólidas que las del guano
y del salitre, pueden ser concretadas esquemáticamente en los siguientes
hechos:
1º- La aparición de la industria moderna. El establecimiento
de fábricas, usinas, transportes, etc. que transforman, sobre todo,
la vida de la costa. La formación de un proletariado industrial con
creciente y natural tendencia a adoptar un ideario clasista, que siega una
de las antiguas fuentes del proselitismo caudillista y cambia los términos
de la lucha política.
2º- La función del capital financiero. El surgimiento de bancos
nacionales que financian diversas empresas industriales y comerciales, pero
que se mueven dentro de un ámbito estrecho, enfeudados a los intereses
del capital extranjero y de la gran propiedad agraria; y el establecimiento
de sucursales de bancos extranjeros que sirven los intereses de la finanza
norteamericana e inglesa.
3º- El acortamiento de las distancias y el aumento del tráfico
entre el Perú y Estados Unidos y Europa. A consecuencia de la apertura
del Canal de Panamá, que mejora notablemente nuestra posición
geográfica, se acelera el proceso de incorporación del Perú
en la civilización occidental.
4º- La gradual superación del poder británico por el
poder norteamericano. El Canal de Panamá, más que a Europa,
parece haber aproximado el Perú a los Estados Unidos. La participación
del capital norteamericano en la explotación del cobre y del petróleo
peruanos, que se convierten en dos de nuestros mayores productos, proporciona
una ancha y durable base al creciente predominio yanqui. La exportación
a Inglaterra que en 1898 constituía el 56.7% de la exportación
total, en 1923 no llegaba sino al 33.2%. En el mismo período la exportación
a los Estados Unidos subía del 9.5 al 39.7%. Y este movimiento se
acentuaba más aún en la importación, pues mientras
la de Estados Unidos en dicho período de veinticinco años
pasaba del 10.0 al 38.9%, la de la Gran Bretaña bajaba del 44.7 al
19.6% (4).
5º- El desenvolvimiento de una clase capitalista, dentro de la cual
cesa de prevalecer como antes la antigua aristocracia. La propiedad agraria
conserva su potencia; pero declina la de los apellidos virreinales. Se constata
el robustecimiento de la burguesía.
6º- La ilusión del caucho. En los años de su apogeo el
país cree haber encontrado El Dorado en la montaña, que adquiere
temporalmente un valor extraordinario en la economía y, sobre todo,
en la imaginación del país. Afluyen a la montaña muchos
individuos de "la fuerte raza de los aventureros". Con la baja
del caucho, tramonta esta ilusión bastante tropical en su origen
y en sus características (5).
7º- Las sobreutilidades del período europeo. El alza de los
productos peruanos causa un rápido crecimiento de la fortuna privada
nacional. Se opera un reforzamiento de la hegemonía de la costa en
la economía peruana.
8º- La política de los empréstitos. El restablecimiento
del crédito peruano en el extranjero ha conducido nuevamente al Estado
a recurrir a los préstamos para la ejecución de su programa
de obras públicas (6).
También en esta función, Norteamérica ha reemplazado
a la Gran Bretaña. Pletórico de oro, el mercado de Nueva York
es el que ofrece las mejores condiciones. Los banqueros yanquis estudian
directamente las posibilidades de colocación de capital en préstamos
a los Estados latinoamericanos. Y cuidan, por supuesto, de que sean invertidos
con beneficio para la industria y el comercio norteamericanos.
Me parece que estos son los principales aspectos de la evolución
económica del Perú en el período que comienza con nuestra
posguerra. No cabe en esta serie de sumarios apuntes un examen prolijo de
las anteriores comprobaciones o proposiciones. Me he propuesto solamente
la definición esquemática de algunos rasgos esenciales de
la formación y el desarrollo de la economía peruana.
Apuntaré una constatación final: la de que en el Perú
actual coexisten elementos de tres economías diferentes. Bajo el
régimen de economía feudal nacido de la Conquista subsisten
en la sierra algunos residuos vivos todavía de la economía
comunista indígena. En la costa, sobre un suelo feudal, crece una
economía burguesa que, por lo menos en su desarrollo mental, da la
impresión de una economía retardada.