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| ¿Encuentro
de técnicos o de la sociedad? |
Eduardo Tamayo G.
Ginebra, 18 de febrero
de 2003
Con
1600 delegados de 100 países se inició este
17 de febrero la segunda reunión preparatoria de la Cumbre
Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI) con el objetivo
de preparar un proyecto de Declaración y Plan de Acción
que serán discutidos y aprobados durante la Cumbre, cuya
primera fase de se desarrollará en Ginebra en diciembre
de 2003 y la segunda en el 2005 en Túnez.
El consejero
nacional suizo, Moritz Leumbereger, inauguró la reunión
con un tono conciliador. “No se trata de un encuentro de especialistas
en tecnologías que quieren resolver los problemas del
planeta maximizando sus ganancias. Hay que integrar las voces críticas
en el proceso de preparación de la Cumbre”, dijo.
De esta manera,
Moritz respondió al llamado de atención de una
plataforma de 20 organizaciones sociales suizas que en los días
previos criticó la falta de liderazgo y voluntad política
de los Estados, indicando además que hay querellas
e incoherencias internas y falta de consultas con la sociedad civil.
Las críticas se dirigían sobre todo a los organizadores
de la Cumbre. “La ultra técnica Unión Internacional
de Telecomunicaciones, UIT, no tiene la envergadura
ni las competencias necesarias. Resultado: ausencia de un
verdadero cerebro, la Cumbre aparece como una hidra de varias cabezas
-la UIT, el secretariado del pais huésped y el secretariado
ejecutivo de la Cumbre-, cada una con sus perspectivas y agendas
propias. De allí su estrategia borrosa y una complejidad
institucional paralizante”, decían en un comunicado suscrito
por Acción de Cuaresma, Pan para el Prójimo, Helvetas,
Caritas, Eper y Comunidad de Trabajo Swissaid.
Bajo perfil
Hasta ahora
la Cumbre ha tenido un bajo perfil. Las empresas, luego de
la debacle de las punto.com, y los fraudes y escándalos tipo
Enron y WorldCom, no aparecen muy entusiasmadas y saben que los
asuntos calves se deciden en la Organización Mundial de Comercio.
La sociedad civil no logra movilizar mas allá de los círculos
especializados. Pese a que las tecnologías de la comunicación
y de la información (TICs) y particularmente la Internet,
son factores claves de la globalización económica
y financiera, e involucran a casi todas las actividades humanas,
algunos gobiernos consideran que la Cumbre es un asunto de
técnicos en telecomunicaciones y han enviado representaciones
de bajo perfil. Precisamente para dar visibilidad a la Cumbre, los
organizadores invitaron al presidente de Rumania, Ion Iliescu, y
al presidente de Senegal, Abdoulaye, quienes participaron en uno
de los paneles. El Presidente del Comité Preparatorio de
la CMSI, Adama Samassèku, de la Republica de Malí,
anunció que celebrará un encuentro con los jefes de
Estado interesados en la Cumbre, autoridades de Naciones Unidas,
personalidades internacionales y otros organismos a fin de incitarles
a participar activamente en los preparativos y en la Cumbre misma.
Los representantes
de las conferencias regionales llevadas a cabo en Bamako (Africa),
Bucarest (Europa), Tokio (Asia Pacífico), Bávaro (
América Latina y El Caribe) y Beirut (Asia Occidental)
presentaron sendos informes. Orlando Jorge Mera, presidente
del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, Indotel, de
la República Dominicana, presentó el informe de la
Conferencia Regional de América Latina y el Caribe que se
llevó a cabo en Bávaro del 29 al 31 de
enero de 2003. Mera destacó que la sociedad de la informacion
debe estar orientada al progreso social y económico
de los países, a eliminar las diferencias socio-económicas
y a fomentar el bienestar social.
Pese a que
esta conferencia, era de América Latina y el Caribe,
a última hora se colaron Canadá y Estados Unidos.
Este último país ha tenido una doble participación
en las reuniones preparatorias: sus representantes también
estuvieron presentes en Bucarest. En la Declaración
adoptada en Bávaro, Estados Unidos y Canadá
expresaron sus reservas sobre el punto “1j”, que textualmente
señala: “El acceso a las tecnologías de la información
y a las comunicaciones debe realizarse al amparo del derecho internacional,
teniendo en cuenta que algunos países se ven afectados por
medios unilaterales no compatibles con éste que crean
obstáculos al comercio internacional”. Este texto hace alusión
al embargo a Cuba: pese a que los cables submarinos pasan cerca
de Cuba, este país no puede beneficiarse del acceso universal
a las telecomunicaciones.
La participación
La CMSI contempla
la participación de los gobiernos, el sector privado y la
sociedad civil. Para organizar la participación de la sociedad
civil, la oficina de enlace con las ONGs propuso organizar
21 “familias” tomando en cuenta afinidades culturales y mecanismos
formales e informales de consulta entre una misma “familia”.
Estas “familias” son: “el medio universitario y educativo, la comunidad
científica y tecnológica, los medios, los creadores
y actores de la cultura, las ciudades y los poderes locales, los
sindicatos, los parlamentarios, las ONGs, los jóvenes, el
grupo de género, los pueblos autóctonos, los personas
con discapacidades, los movimientos sociales, los asociados multiactores,
las instituciones filantrópicas, los “think tank”, los grupos
regionales de Africa, Asia, América Latina y el Caribe, Europa
y países árabes. Cada una de estas “familias” contará
con un representante en un “Buró de la sociedad civil
y de las ONGs”, que servirá de organismo de enlace con el
“Buró gubernamental”.
La participación
de la sociedad civil de América Latina sigue
siendo un punto débil de la CMSI. A diferencia de otras Conferencias
organizadas por la ONU, hasta ahora no ha habido un proceso que
fomente y organice la participación de la sociedad civil.
Para la Conferencia de Bávaro no se contemplaron los recursos
necesarios para movilizar a los representantes civiles. Y para esta
segunda reunión preparatoria apenas se destinaron 4
becas. El resultado es que hay un reducido número de delgados
/ as de ONGs latinoamericanas en Ginebra, lo que contrasta con la
notable representación de las ONGs de países desarrollados.
Las discusiones
Durante el
martes 18 se iniciaron las mesas redondas sobre temas que los organizadores
consideran claves: seguridad en las redes, derechos de propiedad
intelectual, marcos regulatorios, infraestructura y financiación
de la sociedad de la información, necesidades de grupos
especiales, creación de capacidades, servicios y aplicaciones
de las TICs y otros. Algunos de los temas sugeridos por la sociedad
civil como derecho a la comunicación, las perspectivas de
género, la democratización de la comunicación
y del conocimiento, las TICs y las políticas públicas,
la sustentabilidad de la sociedad de la informacion, la superación
de las desigualdades Norte-Sur, etc. no fueron tomados en
cuenta. Los temas puestos a discusión responden a las visiones
tecnicistas o mercantilistas de las corporaciones transnacionales
y a los países más desarrollados.
En la mesa
sobre “acceso al conocimiento, acceso abierto, diversidad cultural
y lingüística, contenido local” participaron representantes
de gobiernos, organismos internacionales, ONGs y entidades de la
sociedad civil y empresas. Abdul Waheedd Khan, del Departamento
de Comunicación e Información de la UNESCO manifestó
que los objetivos de la CMSI deber ser colmar la brecha digital,
facilitar el acceso a los conocimientos, posibilitar el acceso igualitario
a la educación y respetar la diversidad cultural y lingüística.
La diversidad cultural es a la sociedad humana lo que la biodiversidad
es a la naturaleza. Expresó que existen algunos problemas
a superar como la escasez de contenido local, la creación
desigual de contenidos que están concentrados en los países
desarrollados, el uso inadecuado de los derechos de propiedad y
la falta de recursos.
Francis Tusubira
de la Universidad Makere de Uganda dijo que en su país
el costo de acceso a las TICs es cien veces mayor que en los Estados
Unidos y que hay muchas dificultades en lo relacionado a las infraestructuras.
Agregó que el software de fuente abierta es la única
salida pues su país no se puede dar el lujo de gastar un
tercio del presupuesto en educación en pagar derechos de
propiedad intelectual.
Por último,
tomaron la palabra Alan Alegre y Olinca Marino de la Campaña
por el Derecho a la Comunicación en la Sociedad de la Informacion
(CRIS, por sus siglas en inglés) “Hay muchos paradigmas sobre
la sociedad de la informacion y múltiples intereses” dijo
el asiático Alan Alegre. “Y el resultado, agregó,
es que hay todavía una visión poco clara del proceso.
Se habla mucho de colmar la brecha digital y del acceso universal
a las TICs. Pero ello no es suficiente. A veces no se toma en cuenta
que la brecha digital es la expresión de otras divisiones
sociales y que las tecnologías no son neutras y pueden
servir para ayudar a la gente o para controlarla o reprimirla,
por ejemplo en el contexto de una dictadura. En Filipinas,
hay 12 millones de usuarios de teléfonos móviles pero
la pobreza y las necesidades son muy grandes. Es necesario tomar
en cuenta las dimensiones humanas de la comunicación, por
ello es importante plantear el derecho a la comunicación
como un derecho humano que refuerza e incluso sirve de base a otros
derechos humanos”.
Alegre anunció
que para el mes de diciembre se convocará a un evento paralelo
a la CMSI para abordar el tema del derecho a la comunicación.
La mejicana
Olinca Marino dijo que las TICs pueden ser recursos para la interactividad
y la participación de comunidades marginadas, las cuales
pueden emerger como actoras de su propia información. Con
las TICs se presenta la posibilidad de dibujar un tejido comunicacional
de tipo horizontal y democrático. Pero para lograr esto,
las tecnologías tienen que ser compatibles con la diversidad
lingüística y cultural y con las prácticas y
cosmovisiones de los pueblos originarios. No es suficiente hablar
de integración de los marginados/as, se debe valorar la diversidad
cultural y que sean las propias comunidades (por ejemplo los emigrantes
o los pueblos originarios) las que propongan sus propias soluciones,
concluyó Marino.
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